lunes, 17 de noviembre de 2008


Ideas, ideas y más ideas en mi cabeza. Estas últimas 17 noches se han vuelto un tormento. Y luego grito, grito, grito, grito, como si el silencio no fuera suficiente para dejar sordo a un gato (pero si mis gritos se escucharan ?! Las noches se harían más cortas ?!). Luego tengo miedo y digo "Outch!" y cierro los ojos, me ahogo, me desespero. Las horas ¡Esas malditas horas! Parecen reír de mi último aliento. Y cierro los ojos, los cierros, los cierrro una y otra vez, pero parececiera que hasta mis últimos sueños se han querido burlar y desaparecen, como todo desaparece, en estás últimas noches.

Y escribo, escribo, escribo, como lo han hecho esos locos aficionados que nadie conoce (y hablo como si me conocieran, si ni de mi rastro tienen idea). Y vuelvo a tener miedo, ese miedo que por las noches no deja dormir, ese miedo que no se pasa ni cuando me escondo debajo de las sabanas. Tengo miedo, esos miedos de noches de la infancia perdida. Y luego lloro, lloro, lloro. Tomo mi cabeza con mis manos y lloro (y tantas veces que prentedí estar escondida). Y luego digo un doble "Outch!". Y estos días, estos días de pronto se vuelven lentos y solos.

... Luego hablo conmigo. Y luego callo ...

Y ya han sido 17 noches, serán 17 noches y algunas de más. Y yo escribo, escribo como esos locos aficionados, que todos conocen mucho más que a mí.

(Y grito, grito, grito, grito, grito...)

domingo, 2 de noviembre de 2008


Quiero escribir, pero no sé como comenzar, son tantas las ideas pero aún mucho más mis propias presiones, mis miedos. Veo mi vida pasar a pasos grandes y estoy aquí, de nuevo. Intentando escribir frases que me den un poco el sentido.

Locura, locura y más locura. En todo tipo de palabras o acción. Mis sentidos buscan, buscan y siguen buscando en las noches algo en donde pueda sostener mis cabellos y seguir de pie.

Y quiero seguir aqui ...

viernes, 29 de agosto de 2008


Mirar, mirar y volver a mirar ese instante como el último o como el primero, ni siquiera me puedo poner de acuerdo en eso.

Escribiré incoherencias que nadie lee como siempre, como si me importara (como si no). Y es que estás últimas semanas solo he tenido miedo, como esos seres egoístas, porque estás últimas semanas me acostumbré a ser egoista y aprendí a pensar en mí (a ratos intento dejar el vicio del preocuparme por los demás). Pero he tenido miedo, miedo de las próxima horas, de las próximas semanas, de los nuevos pasos ... De estas noches más frías que nunca. Ni siquiera puedo recordar cuando aprendí a fumar y ahora recuerdo el instante preciso en que parece que ya lo he dejado, pero no, me rehuso a la idea de pensar en dejar escapar algo que por derecho propio me pertenece. Aunque sea un instante, no lo permito (ya he dejado volar muchas cosas), debo mantener un vicio, solo uno, ya he dejado 99. Pero estas malditas ideas no se van ... Tengo aún miedo de más.

Y el segundo, que se volvió aún más lento que un suspiro. Y el recuerdo, que se volvió más débil que mis lágrimas. Y el llanto, que se volvió más frecuente que estás palabras. Y estos juegos cuando acaban ?! Si mis noches frías me dejan y llegan unas muchas más frías que las de mis pesadillas. Debo reconocerlo, tengo celos, sin embargo sonrío y confío.

Es otra vez una noche corriente, común, poco elegante, intranquila y mis párpados se cierran, sin embargo no tengo sueño ni sueños, no por hoy ...

jueves, 24 de julio de 2008


Se me acaba el mes y yo con algunos recuerdos. Hace tiempo no me sentaba a escribir. Hace tiempo no me sobraba el tiempo como hoy, hace tiempo no me sentía así de desocupada, creo que no haré nada, al menos por este fin de semana.

... Y recordando de más, días, noches, sueños, pesadillas. Sin embargo el tiempo se me ha echo corto y los días han pasado rápido (aunque aún falta para crecer). Tenía ganas de sentarme a escribir aquí, fumar algunos cigarrillos, de tomar ese café que me hará doler el estomago hoy por la noche, tengo ganas de portarme mal, de ser irresponsable, de escaparme de casa por una noche, de perderme en otra y luego regresar todo a la "normalidad".

Se me acaba el mes como las ideas, como las ganas de seguir de pie y perseguir algunos sueños. Se me acaban las ganas hasta de soñar, pero si se me acaban, cuando tenga de nuevo todas esas ganas de perseguir sueño, de estar de pie, de correr y de soñar, todo estará más lejos. Un esfuerzo más, solo basta uno más para esta noche, mañana será un lindo día ... Tal vez no ... Mañana será de día ...

miércoles, 18 de junio de 2008


Y mis mil historia de "no sé qué" ?! Y mis ganas de correr ?! Y esos días de frío en donde podía correr y llorar, y sin embargo seguir siendo feliz ?! Y mis columpios ?! Y yo ?! Y estás mil preguntas sin responder. Dónde duermen los sentidos que escondí ayer ?! Si la locura bastará para dormir y soñar, sería mil veces más loca de lo que soy. Pero no, no basta. A veces el miedo se vuelve aún más fuerte (incluso que estas ganas de llorar).

Tengo ganas de escribir, pero que difícil se me ha vuelto ultimamente este mal habito, ni siquiera mis vicios sustentan tanta ironía. Y es que ya no es posible sólo escribir como lo hacía antes. Mis manos se han vuelto más frías y mis ojos están cansados de ver llover por la ventana y que estos tontos pies no quieran salir a caminar. Tengo ganas de escribir.

(Todo es tan igual a un ayer, hoy lo siento más)

Que difícil ha sido aprender a dormir con los ojos abiertos. Ha sido más difícil que escribir estas letras que nadie lee, que estas palabras que nadie escucha. Ha sido más difícil que sostenerme en pie. Creo que una noche de estas me olvidaré de todo y volveré a ser yo, mucho mejor.

Tengo ganas de escribir, como en mi noches de locura, con la esperanza entre los dedos y unas manos menos gastadas. Tengo ganas de escribir estos mil triunfos y que sin embargo soy feliz, mucho más de lo que había sido en un ayer.

Creo que tomaré una pluma, tinta y una vela ... Escribiré.

miércoles, 14 de mayo de 2008


Tengo un poco de miedo y cansancio en los ojos, pero ya que más da. Es pasada la medianoche y yo todavía en pie esperando alguna respuesta que sé no llegará.
Ajetreos, ir y venir, noches en vela, desvelos, borrachera, últimas cien locuras, olvidos algo lentos, insomnio, amaneceres lentos, noches cortas, mientras yo sigo aquí, tarareando esas canciones que sé que no existen.

Frágil, todo es tan frágil como el alma. Frágil como esa Alma que de pronto se quebra, sólo basta ver la primera gota de lluvia y todo se quebra. Mientras yo camino por estas calles buscando el placer más antiguo: Soledad.

Y seguiré escribiendo cien líneas, mil palabras, ningún verso. Seguiré escribiendo como sólo lo sé hacer en estas noches, en donde hasta el olvido ya es pasado, en donde hasta mi voz es pasado. En estas noches de frío, en busca del cigarrillo perfecto y la palabra que combine con mis zapatos (porque debo reconocer que desde hace un par de año ya no sé combinar ni mi peinado), esto de saber lucir bien es una tarea difícil, sobre todo para las letras, para mis letras que nunca se han vestido de gala ni para la ocasión. Y escribiré y escribiré, hasta aburrir a la luna, al cielo y a las estrellas. Tengo miedo.

Tal vez una última noche rompa mi orgullo y salga a relucir zapatos de tacón, un vestido de Chanel, un perfume francés y una palabra educada.

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Y aquí estás conmigo. Un gracias y un hasta el próximo verso, sobran lunas y faltan noches. Sin embargo aún no agotamos el Sol. Comparte mis ridiculeces y estas incoherencias, porque más que mal, esto es sólo la ironía más grande: vivir.
Gracias.!

sábado, 12 de abril de 2008


Mil lágrimas no suficientes, mil llantos no suficiente. Mientras que esta manera de Rogarle al Cielo que me despierte de una pesadilla irónica se vuelve cada vez más ciega y menos muda. Me debato entre sentimientos y sueños cada vez más frustrados. Mientras me estremezco de miedo, de llantos y dolores que intento olvidar en cada paso, pero cada paso se vuelve eterno. Y mientras más intento alejarme es cuando estoy más cerca, buscar en esta ciudad algo que no tenga recuerdos ha sido más difícil que mis "100 mil ideas para el olvido". Pero ya no creo en el olvido, ni en mis 50 últimas palabras.

Pero escucho esa voz y todo se vuelve a detener, es cuando nada existe, ni siquiera esas mil lágrimas. Y es cuando intento no quebrar mi voz, en mostrarme fuerte, ocultar ese llanto que perdió el orgullo con una sola frase y esa última sonrisa que aún intento encontrar entre fríos y cigarrillos desperdiciados.

Y vuelvo a tener miedo, sobre todo en estas noches que me persiguen y sigo rezandole al Cielo para intentar encontrar paz y fuerzas. Sola duele aún más.

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Sin embargo estás aquí mientras yo deseo que mueras junto a mí, una y otra vez, tomados de la mano por siempre.

martes, 25 de marzo de 2008


Podría escribir mil palabras, podría ponerme cursi y dedicarle palabras y palabras a un cuento de hadas. Pero creo que mi silencio entretiene más a estas letras (y mi voz a las palabras).

Tal vez olvide por un instante y por otro más, que debo mirar a mi alrededor, pero no importa, esas cosas por un instante no importan (sobre todo cuando ese segundo se vuelve eterno en mi piel).

Estaría una vida entera sin mirar a mi alrededor.

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Gracias

viernes, 29 de febrero de 2008

Elisa


Y esta es mi presentación: mal educada, caprichosa, obsesiva, celosa, idiota, crédula, insensata. Buena para fumar cigarrillos, para pasarse de copas y escribirle palabras a la persona equivocada/acertada. Incluso soy buena para lamentos de media noche, llorar frente a quien no debo, perder mi orgullo con facilidad, escribir mil disparates y seguir de pie. Pero creo que también soy alguien de buen corazón (aunque haga sentir mal a más de una persona) sincera, algo extraña en mi forma de ser (digo algo, porque es bastante).

Y esa es mi presentación, sin disparates ni mentiras. Es que ya a estas alturas de la vida no me importa quien me apunte con el dedo o quien me salude de frente. Mis ojos no volverán a mirar el suelo.

Mi nombre que ya no es mío, desde un ayer o tal vez desde un mañana, descanzará por un segundo entre lineas mal leídas.

Y por ahora seré sólo yo.
E l i s a